sábado, 11 de mayo de 2013




COMO DISTINGUIR AL NIÑO EN ACCIÓN:


Cuando se hace cargo de la personalidad el Niño de la persona, esta se comporta de un modo infantil, como un niño/a de determinada edad, como el/la niño/a que la persona fue en determinada época de su vida, como un reflejo de nuestra historia infantil y de nuestras experiencias primeras.
Los indicadores del predominio del estado del yo Niño son los gestos más que las palabras: movilidad de los ojos, agitación de las manos y de los pies, posturas, modulación de la voz, utilización de expresiones metafóricas, sensaciones fisiológicas,...
Aunque la expresión del estado del yo Niño es característica de cada persona, algunos indicadores conductuales que suelen observarse cuando él se hace cargo el estado del yo Niño son:
Expresiones: ¡Yupi!, ¡Que guay!, ¡Fantástico!, La he fastidiado..., No sé qué más decir, Esto funciona... ¿Vale...?, ¡Jo!, Que rollo...
Tonos de voz: Variable, o retraído y débil, o brillante y excitado.
Gestos: Bufar, hacer la burla, gesticular, retorcerse las manos, rascarse, mover la punta del pie, retorcerse un cabello, repiquetear en la mesa, manosear un lápiz, dibujar durante una reunión, bailar,...
Sensaciones: Nerviosismo, bienestar, picor, palpitación del corazón, lágrimas, risas, rubor o palidez repentina, temblor,...
Actitudes corporales: Las piernas recogidas bajo la silla, los pies en la mesa, desaliñado, desplomado, hombros contraídos, sacar el pecho, agitado, contraído, caluroso, gracioso, simpático, deprimido,...
Miradas: Moviendo los ojos a derecha o a izquierda, los ojos bajados, suplicantes, sonrientes, cómplices,...

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