COMO
DISTINGUIR AL NIÑO EN ACCIÓN:
Cuando se hace cargo de la
personalidad el Niño de la persona, esta se comporta de un modo infantil, como
un niño/a de determinada edad, como el/la niño/a que la persona fue en
determinada época de su vida, como un reflejo de nuestra historia infantil y de
nuestras experiencias primeras.
Los indicadores del
predominio del estado del yo Niño son los gestos más que las palabras:
movilidad de los ojos, agitación de las manos y de los pies, posturas,
modulación de la voz, utilización de expresiones metafóricas, sensaciones
fisiológicas,...
Aunque la expresión del
estado del yo Niño es característica de cada persona, algunos indicadores
conductuales que suelen observarse cuando él se hace cargo el estado del yo
Niño son:
Expresiones: ¡Yupi!, ¡Que
guay!, ¡Fantástico!, La he fastidiado..., No sé qué más decir, Esto funciona...
¿Vale...?, ¡Jo!, Que rollo...
Tonos de voz: Variable, o
retraído y débil, o brillante y excitado.
Gestos: Bufar, hacer la
burla, gesticular, retorcerse las manos, rascarse, mover la punta del pie,
retorcerse un cabello, repiquetear en la mesa, manosear un lápiz, dibujar durante
una reunión, bailar,...
Sensaciones: Nerviosismo,
bienestar, picor, palpitación del corazón, lágrimas, risas, rubor o palidez
repentina, temblor,...
Actitudes corporales: Las
piernas recogidas bajo la silla, los pies en la mesa, desaliñado, desplomado,
hombros contraídos, sacar el pecho, agitado, contraído, caluroso, gracioso,
simpático, deprimido,...
Miradas: Moviendo los ojos a
derecha o a izquierda, los ojos bajados, suplicantes, sonrientes, cómplices,...
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